El consumo de tés para inducir el parto, una práctica ancestral común entre mujeres indígenas de origen náhuatl, ha despertado preocupación en el Hospital Materno Infantil de Colima. Estas infusiones, conocidas por sus propiedades uterotónicas, tienen la capacidad de acelerar el trabajo de parto, pero pueden poner en peligro tanto a la madre como al bebé si se administran sin la preparación adecuada del cuerpo.
Guillermo Silva Magaña, investigador y docente en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Colima, lidera un proyecto que busca rescatar y entender este conocimiento tradicional para integrarlo con la atención médica moderna. El proyecto, denominado “Xochimoh huan Tlalticpactil”, persigue fortalecer la salud intercultural mediante la documentación etnobotánica náhuatl y el desarrollo de materiales educativos dirigidos a mujeres indígenas migrantes, quienes a menudo enfrentan barreras lingüísticas y culturales dentro del sistema sanitario.
Este trabajo contempla además la producción de recursos digitales como podcasts e infografías, y aspira a expandirse a otras regiones con presencia de comunidades indígenas, como Jalisco, Michoacán y Nayarit, e incluso a países como Estados Unidos y Canadá, donde migrantes siguen utilizando estas plantas sin que los profesionales de la salud locales estén familiarizados con sus efectos.
La preocupación central radica en que estos tés contienen aceites esenciales capaces de promover contracciones prematuras. Si el cuello uterino no está suficientemente dilatado, el uso de estas infusiones puede provocar complicaciones tanto para la madre como para el bebé, incluyendo estrés fetal y daños durante el parto.
Para enfrentar esta situación, el estudio propone un diálogo respetuoso entre la medicina tradicional y la institucional, reconociendo la importancia de los saberes ancestrales pero alertando sobre sus riesgos cuando se aplican sin supervisión médica.
Como parte del proyecto, se planea además crear un banco de datos en formato libro que recoja la información sobre las plantas utilizadas, sus efectos y potenciales riesgos, fortaleciendo así el conocimiento accesible para profesionales de la salud y comunidades indígenas.
Con este enfoque, el equipo de investigación pretende acompañar a las mujeres indígenas en su proceso de maternidad, contribuyendo a un manejo más seguro y culturalmente sensible de la salud durante el embarazo y el parto.
