La obra de Abdallah Al-Salhi propone una mirada desde dentro de la sociedad saharaui sobre el papel de las estructuras tribales en la conformación de la unidad nacional y la estabilidad del Sáhara Occidental. En lugar de considerarlas reliquias obsoletas, el autor destaca su función central como marcos organizativos y agentes políticos en un territorio marcado por la complejidad geográfica y social.

Al-Salhi subraya la importancia histórica de los líderes tribales, quienes actuaron como intermediarios esenciales entre la población local y el poder central marroquí. Estos jefes sirvieron de autoridad moral y canales de mediación social, garantizando la cohesión interna y la continuidad de una identidad colectiva vinculada con el Reino de Marruecos a través de relaciones políticas y jurídicas consolidadas.

Entre los elementos clave que rescata el libro está la práctica de la labay‘a, el juramento de lealtad que ha marcado durante generaciones la relación entre las tribus saharauis y los sultanes marroquíes. Este vínculo no es solo simbólico, sino que cuenta con respaldo documental en archivos históricos, correspondencias oficiales y nombramientos administrativos que evidencian una relación jurídica antes de la colonización española.

El texto también desmonta la percepción común de que las estructuras tribales representan un obstáculo para el desarrollo del Estado moderno. Por el contrario, sostiene que han sido un factor de estabilidad y cohesión social, tanto en el pasado como en el presente, sirviendo para resolver conflictos y mantener el equilibrio comunitario en un contexto desértico y fragmentado.

Además, la obra pone en valor la memoria política saharaui desde la perspectiva de sus propios protagonistas, alejándose de análisis externos que invisibilizan estas dinámicas. Abdallah Al-Salhi, al escribir como jefe tribal, aporta una legitimidad histórica y comunitaria que fortalece la comprensión integral de la identidad y las estructuras sociales del Sáhara Occidental.