La coalición Por Andalucía, en vísperas de las elecciones autonómicas, presentó un plan centrado en revitalizar el Servicio Andaluz de Salud (SAS) mediante el incremento de recursos y la mejora de las condiciones laborales del personal. Antonio Maíllo, candidato de la plataforma que agrupa a siete formaciones políticas, alertó sobre la pérdida constante de profesionales que optan por otros sistemas sanitarios o por la sanidad privada en busca de mejores ofertas.

Entre las críticas más duras hacia la gestión sanitaria del Partido Popular durante sus años en el gobierno regional, Por Andalucía señala un deterioro generalizado del sistema, evidenciado en el aumento de las listas de espera y la insuficiencia presupuestaria. Para revertir esta tendencia, plantean un plan de choque que no solo pretende reforzar la plantilla con mejores contratos y salarios competitivos, sino también optimizar los equipamientos públicos, así como concluir las infraestructuras sanitarias paralizadas.

El programa electoral de Por Andalucía incluye una apuesta por reducir al mínimo la externalización de servicios sanitarios a la sanidad privada, cuya proliferación ha encarecido la atención y aumentado las demoras. Además, se impulsará una gestión más transparente y participativa en la que profesionales y pacientes puedan incidir en la planificación y ejecución de los recursos.

Respecto a la inversión, el plan plurianual presentado busca elevar gradualmente el presupuesto destinado al SAS, superando los recortes previos y procurando equiparar las retribuciones del personal sanitario con las mejores de España. La propuesta contempla la publicación anual de un programa de inversiones en infraestructuras, eliminando partidas presupuestarias opacas que dificultan el control del gasto público.

Para lograr avances significativos en la reducción de las listas de espera, Por Andalucía subraya la necesidad de una reforma profunda en la organización del trabajo que contemple mejoras salariales, estabilidad laboral y condiciones dignas. Asimismo, destaca que el sistema sanitario debe retomar la confianza ciudadana y profesional para evitar la fuga continua de talento hacia otros servicios o hacia el sector privado.