Después de más de tres siglos de ausencia, la zarzuela barroca española Los celos hacen estrellas y el amor hace prodigios volvió a sonar en el Teatro Leal gracias a una profunda investigación musicológica. Esta obra, la primera zarzuela española que se conserva con libreto y partitura completos, se presentó en una serie de funciones que marcaron un hito en la recuperación del patrimonio musical español.

El Auditorio de Tenerife fue el encargado de llevar esta producción al escenario con dirección musical de Aarón Zapico y un ensemble de diez músicos especializados en instrumentos de época. La versión escénica, de corte contemporáneo, mezcla la riqueza histórica de la obra con una sensibilidad actual que invita a redescubrir los motivos y las tensiones dramáticas del Barroco.

Estrenada originalmente en 1673 para celebrar el cumpleaños de la reina Mariana de Austria ante la corte de Carlos II, la zarzuela narra un argumento mitológico basado en Las Metamorfosis de Ovidio. Su trama gira en torno a los celos de la diosa Juno hacia su esposo Júpiter, quien desea a la ninfa Isis. Con giros dramáticos típicos del Barroco como el amor, el desamor y la traición, la historia culmina con la promesa de Júpiter de no volver a traicionar a Juno y la transformación definitiva de Isis en diosa.

La recuperación de esta pieza fue posible gracias al trabajo conjunto de los musicólogos Álvaro Torrente y Carmelo Caballero, quienes dedicaron años a rastrear y cotejar manuscritos originales dispersos entre la Biblioteca Nacional de España, la Catedral de Valladolid y la Universidad de Santiago de Compostela. El Instituto Complutense de Ciencias Musicales publicó la edición crítica del libreto y la partitura, completando un proceso riguroso que devolvió al público esta joya inédita durante siglos.

La música original de Juan Hidalgo, compositor de esta obra, fue reconstruida cuidadosamente para ser ejecutada con instrumentos auténticos como archilaúd, tiorba, violín barroco, violone y clave. El resultado es una combinación fiel al espíritu de la época, que contrasta con una puesta en escena moderna que invita a la reflexión sobre los temas universales de los celos y el amor.

Las funciones que tuvieron lugar en el Teatro Leal simbolizan no solo la recuperación de una obra olvidada sino también un importante avance en la valorización de la zarzuela barroca dentro del panorama cultural español, ofreciendo a las nuevas generaciones una ventana única a la música y teatro del siglo XVII.