En un corto periodo de diez días, la región del Sahel y el Sáhara experimentó una inusual convergencia de eventos: el ataque terrorista del Frente Polisario en Smara, una contundente postura diplomática de Argelia sobre la resolución internacional 2797 y la reactivación de dinámicas armadas entre grupos en Mali. Esta coincidencia plantea un escenario complejo que sugiere la intencionalidad de actores externos y una trama de influencias regionales cruzadas.
Este fenómeno no debe entenderse como hechos aislados sino como manifestaciones interconectadas de una estrategia geopolítica que tiene a Argelia como actor clave. Su ubicación entre el Sahel y el Sáhara le otorga un papel central, no solo como punto de contacto político, sino también como facilitador de flujos logísticos, informativos y diplomáticos. Además, mantiene interés en sostener al Frente Polisario activo para ejercer presión asimétrica sobre Marruecos.
El análisis sugiere tres hipótesis que explican esta triple convergencia. La primera plantea que Argelia promovería indirectamente al Frente Polisario a ejecutar acciones armadas, para distanciarse diplomáticamente después y evitar una responsabilidad directa. Esta táctica permitiría explotar políticamente el ataque mientras se mantiene una fachada de no intervención oficial.
Una segunda hipótesis considera que el posicionamiento argelino sobre la resolución 2797 responde a la necesidad de sostener un frente diplomático firme que consolide su influencia regional, especialmente frente a la presión internacional y la situación inestable en Mali. Esta dinámica estaría diseñada para reforzar alianzas y contrarrestar la percepción de declive en el área.
Finalmente, se plantea que las actividades de grupos lazos a JNIM (Jama’at Nasr al-Islam wal Muslimin) y el Frente de Liberación de Azawad en Mali constituyen una variable estratégica que interactúa con los intereses argelinos y el Polisario, generando un escenario enrarecido donde las fronteras políticas y militares se desdibujan.
El propósito de esta interpretación es brindar a los responsables políticos una herramienta para calibrar sus estrategias en los próximos 30 a 60 días, permitiéndoles identificar patrones y señales que confirmen alguna de las trayectorias analizadas. Esta matriz servirá para anticipar movimientos y ajustar la vigilancia frente a una región marcada por la complejidad y la multifocalidad de sus conflictos.
