Un total de 186 menores permanecen en lista de espera para ingresar en las seis guarderías públicas de Pontevedra, concentrándose la mayoría en las aulas destinadas a niños entre 1 y 2 años. Esta elevada demanda refleja la creciente necesidad de plazas y presenta un reto para la red municipal, que dispone de aproximadamente 500 plazas para niños de 0 a 3 años.
La guardería con la espera más larga es la de A Parda, que tuvo que dejar fuera a 56 familias tras admitir a 120 menores. Le siguen las instalaciones del campus universitario, con 53 niños en lista de espera, y Monte Porreiro con 26. Las escuelas de Campolongo y O Toxo presentan listas provisionales de 24 y 21 familias, respectivamente, mientras que la ubicada en la sede territorial de la Xunta tiene solo 6 solicitudes pendientes. Es importante señalar que alguna familias han presentado solicitudes en varias guarderías, por lo que las cifras pueden contener duplicados.
El plazo para que las familias presenten reclamaciones sobre la lista provisional finaliza a mitad de mayo. Posteriormente, se publicarán las listas definitivas con las plazas asignadas para el próximo ciclo. Mientras tanto, el personal de las escuelas infantiles ha iniciado protestas para demandar una reducción en el ratio de alumnos por educador y mejores condiciones salariales. Bajo el lema «Somos educadores, no conciliadores», denunciaron la necesidad de que su función sea reconocida formalmente dentro de la Consellería de Educación como parte del primer ciclo de Educación Infantil.
Los educadores de la Galina Azul de A Parda destacan la insuficiencia de las instalaciones para cubrir la alta demanda. Actualmente, atienden a 60 niños entre 2 y 3 años, 39 de 1 a 2 años y 18 bebés, organizando tres turnos de comedor por la falta de espacio. Reclaman que el centro se divida en dos para poder ofrecer una atención adecuada, ya que las aulas son demasiado pequeñas para el número de niños. Además, piden la creación de una zona de sombra en el patio, que actualmente no existe.
Estas movilizaciones continuarán hasta que las autoridades educativas atiendan las demandas del personal, que insiste en la importancia de mejorar las condiciones tanto para los trabajadores como para los menores y sus familias.
