En un momento histórico para el Real Madrid, dos jóvenes talentos posaron juntos en la ceremonia de la primera piedra de Valdebebas, un acto que con el tiempo simbolizaría el futuro del club. Uno de ellos, Dani Carvajal, se convirtió finalmente en una leyenda y capitán del equipo de fútbol. El otro, Alejandro Merino, proveniente de la cantera de baloncesto, siguió un rumbo muy diferente.
Merino recuerda que fue elegido para representar a la cantera blanca por su actitud, liderazgo y carácter afable dentro y fuera de la cancha. Aunque jugaba al baloncesto en Agustinianos y llevaba una vida exigente entre múltiples entrenamientos y el transporte público desde Tres Cantos, logró combinar sus responsabilidades con otros intereses, como la música, formando un grupo llamado 'Los Doner Ke Funk'.
Mientras Carvajal, entonces un niño rubio y tímido, comenzaba a forjar su carrera futbolística dentro del club, Merino enfrentó una realidad distinta. Reconoce que si hubiese sido profesional probablemente no habría vivido tantas experiencias personales de las que hoy guarda recuerdo. A pesar de las bromas frecuentes que recibe sobre aquella imagen histórica, él valora su propio camino y la personalidad que ha desarrollado fuera del deporte de élite.
