La creciente preocupación por la saturación en puntos turísticos concurridos como playas, centros históricos y monumentos ha impulsado la implementación de nuevas tecnologías para la gestión y el control de afluencias. Sensores que detectan terminales móviles mediante Bluetooth y Wi-Fi, cámaras con inteligencia artificial y plataformas digitales se consolidan como herramientas clave para monitorear el número de personas y vehículos en tiempo real.

Empresas especializadas han desarrollado sistemas capaces de captar datos sin necesidad de conexión directa a redes Wi-Fi, identificando patrones de movimiento de los smartphones incluso cuando están inactivos, siempre que no estén en modo avión o apagados. Esta información se complementa con datos aportados por operadores telefónicos para crear un panorama detallado sobre el origen de los visitantes, si pernoctan o si solo hacen una visita temporal.

Además, la incorporación de cámaras inteligentes permite contar personas y vehículos sin almacenar imágenes, una tecnología que facilita activar alertas, semáforos o mensajes a los equipos municipales para gestionar y controlar la saturación de espacios. Así, los municipios pueden ofrecer una respuesta rápida para evitar aglomeraciones que afecten la calidad de la experiencia turística, la imagen del destino y sus impactos sociales y ambientales.

Los datos recopilados son personalizables y adaptables a las necesidades de cada administración, que pueden decidir hacerlos públicos para informar a visitantes sobre el estado de las playas, la temperatura del agua o la previsión meteorológica. Esta transparencia contribuye a una mejor distribución del flujo turístico y a una experiencia más satisfactoria para el público.

Las Organizaciones de Gestión de Destinos (DMO) juegan un papel fundamental en este proceso, integrando estas tecnologías para mejorar la gobernanza turística. Ejemplos como Benidorm muestran la utilidad de herramientas digitales avanzadas, incluyendo gemelos digitales que permiten simular escenarios y anticipar situaciones de saturación o emergencias climáticas, activando sistemas informativos en accesos peatonales para guiar a los visitantes.

Expertos en la materia advierten que la verdadera eficacia de estas soluciones depende del presupuesto destinado, la formación técnica de los equipos locales y la capacidad para seleccionar y comunicar los datos relevantes tanto a las autoridades como a los turistas, asegurando así la credibilidad y el buen posicionamiento del destino.