La introducción de la Inteligencia Artificial (IA) en la Administración de Justicia avanza con pasos firmes, pero también con desafíos importantes. Durante las XV Jornadas Jurídicas de Ceuta, un magistrado y director del Centro de Documentación Judicial (CENDOJ) expuso cómo la tecnología está modificando el trabajo cotidiano de jueces y magistrados, siempre con la premisa de que la IA debe potenciar, no reemplazar, la función jurisdiccional.

El recurso a herramientas basadas en IA ya permite automatizar procesos complejos, como la anonimización de sentencias, la detección de referencias jurisprudenciales y la identificación de citas erróneas en resoluciones. El CENDOJ, que posee una base de datos masiva y estructurada de sentencias, funciona como un motor fundamental para desarrollar estas herramientas, subrayando que el dato es la columna vertebral para cualquier innovación digital en la Justicia.

Sin embargo, el uso de IA también conlleva riesgos severos, especialmente porque muchos modelos funcionan como "cajas negras" que no permiten un control total sobre sus criterios y decisiones. Por ello, las autoridades abogan por que cualquier aplicación tecnológica garantice la protección de los derechos fundamentales y el manejo responsable de los datos personales. La transparencia, la trazabilidad de la información y la intervención constante del factor humano son condiciones imprescindibles para que estas tecnologías sean seguras y éticas.

Además, se enfatizó que la Inteligencia Artificial no puede ni debe reemplazar la decisión judicial. El magistrado aclaró que la IA debe ser una herramienta al servicio de la Justicia, diseñada para asistir a los operadores jurídicos y mejorar la eficiencia, pero nunca para dictar sentencias.

También se destacó la necesidad de dotar a los jueces de medios tecnológicos actualizados que respondan a las exigencias contemporáneas, dado que la transformación digital del sistema judicial sigue enfrentando limitaciones estructurales que frenan su plena implementación.