El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, señaló a España como uno de los aliados que han dificultado el despliegue militar de Estados Unidos en Europa debido a la negativa para autorizar el uso de bases y espacio aéreo en operaciones contra Irán. En sus recientes encuentros en Roma con altos funcionarios italianos, Rubio destacó que esta actitud obstaculizó misiones importantes y generó riesgos evitables.
Rubio explicó que uno de los principales beneficios de la OTAN para Estados Unidos es contar con fuerzas desplegadas en territorio europeo que puedan actuar con rapidez en escenarios internacionales. Sin embargo, sostuvo que esa capacidad se ha visto limitada, especialmente por países como España, que no permitieron utilizar sus instalaciones militares en momentos críticos, complicando ciertas operaciones sin causar daños graves pero sí con costos operativos y riesgos innecesarios.
A la vez que criticó la postura española, Rubio se presentó como un defensor de la alianza atlántica, resaltando que la presencia militar estadounidense en Europa facilita la proyección de poder en situaciones de crisis. No obstante, aclaró que las decisiones sobre una posible retirada de tropas de Italia o una hipotética salida norteamericana de la OTAN están bajo la competencia exclusiva del presidente estadounidense.
La negativa de España no ha sido un caso aislado. Austria, país no miembro de la OTAN, también rechazó solicitudes de Washington para utilizar su espacio aéreo en relación con el conflicto con Irán, amparándose en su neutralidad constitucional. Asimismo, en Italia, las autoridades han vetado el empleo bélico de sus bases, incluso impidiendo el aterrizaje de un bombardero estadounidense que presentaba dificultades, aunque Rubio optó por no mencionar específicamente ese incidente.
