La cirugía de cataratas está en un momento de rápida transformación, impulsada por los avances en el desarrollo de lentes intraoculares que no sólo restauran la visión, sino que también permiten a los pacientes ver con claridad a distintas distancias sin depender tanto de gafas. Este progreso anticipa un incremento considerable en el número de intervenciones en un futuro cercano.
Filomena Ribeiro, oftalmóloga portuguesa y presidenta de la Sociedad Europea de Cataratas y Cirugía Refractiva (Escrcs), explicó que las lentes han evolucionado tanto en diseño como en funcionalidad, lo que ha obligado a establecer nuevas clasificaciones basadas en su rendimiento real, facilitando a los especialistas la recomendación de productos respaldados por evidencia científica.
Entre los principales desafíos figuran la presbicia y la miopía, dos problemas visuales cada vez más frecuentes por el envejecimiento de la población y el uso intensivo de tecnologías digitales. La presbicia afecta la visión cercana o intermedia, limitando actividades cotidianas como leer o utilizar dispositivos electrónicos, aspectos que las nuevas técnicas quirúrgicas buscan mitigar, mejorando la calidad de vida de los pacientes.
Ribeiro destacó que la especialidad de cirugía ocular es particularmente exigente y detallista, lo que requiere una gran concentración durante el procedimiento para lograr resultados satisfactorios. Esta precisión es clave para ofrecer soluciones personalizadas y adaptadas a las necesidades visuales individuales.
Además, los cambios sociales, como el aumento de la esperanza de vida y la prolongación de la actividad laboral, crean nuevas demandas para la oftalmología. Por ello, la Asociación Europea de Cataratas y Cirugía Refractiva enfrenta retos constantes relacionados con la incorporación de tecnologías innovadoras y la adaptación a estas transformaciones demográficas.
El congreso nacional celebrado en Palexco, donde Ribeiro fue una de las ponentes principales, reunió a expertos de toda España para analizar estas tendencias y delimitar las mejores prácticas que puedan beneficiar a los pacientes desde ahora y en el futuro inmediato.
