En Galicia, el síndrome de Asperger se ha convertido en un trastorno cada vez más diagnosticado, especialmente entre adultos que buscan comprender mejor su situación. La Asociación del Espectro Autista en Galicia, Asperga, informa que reciben seis consultas diarias en promedio, de las cuales la mayoría corresponde a adultos que sospechan padecer esta condición.
El síndrome de Asperger se enmarca dentro del espectro autista con un grado de apoyo 1, caracterizado por la ausencia de discapacidad intelectual y alteraciones evidentes en el lenguaje. Esta condición resulta “invisible” para la mayoría, y las personas que la tienen no siempre reconocen las señales sociales ni los riesgos asociados, como el acoso o abuso, lo que los vuelve especialmente vulnerables.
Asperga, que cumple veinte años, surgió como un espacio para que las familias compartieran experiencias ante la falta de información y apoyo especializado. Actualmente dispone de tres centros, ubicados en A Coruña y Santiago de Compostela, y cuenta con un equipo multidisciplinar de 39 profesionales que ofrecen desde atención temprana hasta servicios integrales para adultos.
Además de terapia ocupacional, logopedia, psicología y trabajo social, la asociación ha desarrollado talleres de habilidades sociales y formación para profesionales externos. La colaboración con servicios públicos de salud y asuntos sociales es clave dado que la sanidad pública no cubre la atención especializada que solicitan muchas personas en el espectro autista.
Según la directora ejecutiva de Asperga, Marisol García, la mayor demanda proviene de adolescentes y adultos, con especial incidencia en mujeres que descubren su condición al diagnosticar a sus hijos o por autoidentificación. La organización también trabaja con personas diagnosticadas con un nivel 2 de apoyo en TEA, siempre que no presenten discapacidad intelectual.
La vulnerabilidad de este grupo refleja la necesidad de mayor conciencia social y adaptaciones en entornos laborales. Asperga destaca la importancia de que las empresas reconozcan y comprendan las particularidades de los trabajadores con autismo para facilitar su integración y proteger sus derechos.
