Al llegar al aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-el Prat, los miembros de la Global Sumud Flotilla denunciaron haber sufrido un trato violento por parte de las fuerzas israelíes, describiendo agresiones extremas que incluyen torturas, golpes, privación de sueño y maltratos sistemáticos.

Los relatos de los activistas coinciden en que fueron sometidos a un trato humillante y gratuito, con episodios de disparos, ataques con perros, y largas horas sin poder usar el baño. Entre las víctimas hay personas de diversas nacionalidades, incluyendo chilenos, griegos, canadienses, franceses y alemanes.

Una de las activistas, Mi Hoa Lee, detalló su experiencia dentro de lo que definió como «el túnel del terror», donde fue golpeada repetidamente en completa oscuridad y recibió descargas eléctricas con un táser durante varios minutos. En total, unas cincuenta personas presentaban fracturas y numerosas marcas de quemaduras causadas por estas descargas o golpes con culatas de fusil.

Además de los maltratos físicos, la exalcaldesa de Montcada i Reixac, Laura Campos, denunció agresiones sexuales y humillaciones que, según ella, no se esconden debido a lo que describió como la complicidad de la comunidad internacional y la Unión Europea con Israel. Campos afirmó que no basta con la condena pública a través de medios como Eurovisión, sino que se necesita una acción más contundente para acabar con la impunidad.

Por su parte, el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, saludó personalmente a los activistas a su llegada y solicitó a la Fiscalía que inicie una investigación sobre las supuestas agresiones, torturas y abusos sexuales denunciados. Urtasun afirmó que no permitirán que estos hechos queden impunes y pidió esclarecer los episodios denunciados para sancionar a los responsables.