“Hasta el final” narra la historia de Jada, una madre soltera que enfrenta la leucemia de su hijo Noa y la angustiosa espera de un trasplante de médula. La película muestra el deterioro de esta mujer, que tras años de tratamientos de fertilidad, se ve inmersa en un drama hospitalario cargado de tensión y desesperación.
La producción, a cargo de Moana Films y distribuida por Netflix, intenta fusionar el drama familiar con elementos de thriller, pero esta mezcla genera dos tonos claramente diferenciados que no consiguen integrarse de forma orgánica. La dirección compartida por Nawell Madani, quien también interpreta a Jada, y Ludovic Colbeau-Justin, oscila entre la crónica social y el melodrama, sin que alguno de los estilos predomine con éxito.
El filme dedica la primera parte a reconstruir la compleja historia reproductiva de Jada, con una cámara que enfatiza su soledad a través de primeros planos. Sin embargo, esta introducción resulta pesada, con diálogos poco originales que retratan un desgaste conyugal típico y un desarrollo de personajes limitado. Paul, el esposo interpretado por Guillaume Gouix, aparece distante y su repentina transformación en un aliado sólido carece de credibilidad.
Los niños hospitalizados, incluyendo a Noa, mantienen un diálogo poco natural, con un vocabulario adulto que dificulta la empatía del espectador. Sus conflictos y rivalidades no aportan profundidad, convertiendo el ambiente en un escenario incómodo en lugar de humano. La dirección opta por una estética limpia y una iluminación fría que reflejan la frialdad del entorno clínico, pero no logra compensar la falta de complejidad narrativa y emocional en los personajes.
El momento decisivo ocurre cuando Jada, frustrada por la ineficiencia y burocracia del sistema sanitario, toma un arma y secuestra al personal y pacientes del ala infantil del hospital. Este cambio abrupto hacia la acción violenta carece de una base psicológica sólida, dejando al espectador con una transición forzada que afecta la credibilidad del relato.
“Hasta el final” pertenece a un tipo de producciones que intentan denunciar la precariedad en los sistemas de salud, pero su enfoque didáctico acaba por opacar la sutileza y profundidad que podría tener el guion. El resultado es una película que insiste en mostrar el sufrimiento sin construir personajes con matices ni una progresión narrativa que justifique los giros dramáticos.
