La última edición de los Premios Princesa de Girona se destacó por la atención a los looks de la familia real, generando opiniones divididas sobre aciertos y desaciertos en su vestimenta. La reina Letizia optó por un conjunto completamente negro, con cuerpo de pedrería de Carolina Herrera New York y pantalón negro de Sybilla. Aunque su intención parecía ser pasar desapercibida para no opacar a la princesa Leonor, el resultado fue el contrario, ya que su distintivo estilo captó todas las miradas.
La princesa Leonor mostró un estilo más sobrio con un traje de chaqueta blanco, sencillo y correcto, que contrastaba con la sofisticación del conjunto de su madre. Aunque algunos consideraron que el look carecía de emoción y resultaba demasiado simple al compararlo con su traje rojo de la mañana, no se trató de un error significativo. Destacó además el bolso de plata maciza de Elsa Peretti para Tiffany & Co que acompañó su apariencia, un préstamo que simboliza las buenas relaciones entre la Fundación Princesa de Girona y la diseñadora italiana fallecida.
El rey Felipe VI mantuvo una presencia impecable, fiel a su personalidad elegante y sobria, sin cometer fallas visibles en su elección de vestuario. Sin embargo, el evento sí registró un error de protocolo que no pasó desapercibido: la configuración de la bandera francesa formada por la reina (vestida de azul), Leonor (de rojo) y la infanta Sofía (de blanco), justo en la víspera de un partido crucial entre España y Francia. Este detalle, aunque curioso y algo anecdótico, fue interpretado como un descuido por parte de la Casa Real.
En cuanto a la infanta Sofía, volvió a ser señalada como la menos favorecida en la jornada. Su conjunto en tono frambuesa, un dos piezas de pantalón ancho y top largo, fue criticado por no realzar sus cualidades y por un estilo que algunos consideraron anticuado para su edad y complexión. La elección de vestuario pareció remarcar su contextura de manera poco favorecedora, sin que esto se atribuya a alguna responsabilidad directa de la joven.
