La trágica muerte de un niño de 12 años ha causado profunda conmoción en Chile y Argentina. Tras celebrar el Día del Padre en Argentina, la familia Águila fue asaltada por cuatro jóvenes que, en un acto violento, arrastraron al menor con un auto durante varios kilómetros cerca de Santiago, Chile, hasta causarle la muerte.
Los agresores, cuatro hombres jóvenes de entre 17 y 21 años, protagonizaban un "tour delictivo" que incluyó el robo de un vehículo en una gasolinera y un ataque a un carabinero. Al interceptar el coche familiar, obligaron a todos a bajar, pero Alejandro Águila quedó atrapado en el cinturón de seguridad y fue arrastrado mientras los familiares pedían ayuda y gritaban.
Los responsables fueron capturados ese mismo día. El fiscal solicitó las máximas medidas cautelares y los imputó por robo con homicidio, robo con intimidación y violencia. Alejandro, de nacionalidad chilena e hijo de un argentino, viajaba junto a su familia, que también incluía a su tía. El cuerpo fue encontrado abandonado cerca de un centro comercial.
Las autoridades chilenas manifestaron su condena. El ministro de Seguridad señaló que los responsables no merecen clemencia, y el presidente José Antonio Kast calificó el episodio como dramático, lamentando la persistencia de la violencia a pesar de la reducción de homicidios generales en el país.
Este caso recordó otro similar ocurrido en Argentina en 2025, cuando una niña de siete años fue arrastrada con un vehículo robado hasta fallecer. El autor fue condenado a más de 23 años de prisión. Ambos hechos evidencian la gravedad de los delitos cometidos mediante vehículos robados y la vulnerabilidad de las víctimas.
