La asignación de plazas para el MIR 2026 ha marcado un antes y un después en las preferencias de los nuevos médicos, con especialidades tradicionales y emergentes que evidencian un giro en la elección profesional. El proceso, que ya superó su punto medio, muestra cómo algunas especialidades han agotado sus plazas mucho antes que en convocatorias anteriores, modificando el mapa habitual de elección.

En la cúspide de la competencia continúa Dermatología Médico-Quirúrgica como la especialidad más codiciada, cerrando su cupo en un número de orden notablemente más bajo que en la convocatoria pasada, seguido de cerca por Cirugía Plástica, Estética y Reparadora. Esta presión en la élite también se refleja en otras áreas como Oftalmología y Cirugía Oral y Maxilofacial, que requieren ahora mejores posiciones para asegurar una plaza.

Sin embargo, la verdadera revolución la protagonizan especialidades clínicas y tecnológicas. Cardiología destaca con un avance vertiginoso, agotando sus plazas casi mil posiciones antes que el año anterior. Además, disciplinas como Endocrinología y Nutrición, Aparato Digestivo y Radiodiagnóstico han experimentado una demanda creciente, evidenciando un interés renovado por áreas relacionadas con la tecnología médica y el manejo clínico. Radiodiagnóstico, en particular, ha desafiado las expectativas negativas sobre la inteligencia artificial, reflejando que la nueva generación médica la asume como un aliado.

El bloque quirúrgico muestra un comportamiento fragmentado. Mientras Cirugía General y del Aparato Digestivo incrementó su demanda, agotándose en un número más bajo, y Cirugía Torácica mostró una ligera mejora, otras especialidades vinculadas al quirófano han dado un respiro a los aspirantes. Un caso destacado es Angiología y Cirugía Vascular, que tradicionalmente goza de gran popularidad, pero ha visto un descenso en la rapidez con la que se cubren sus plazas, abriendo nuevas oportunidades a los opositores.

Este escenario plantea un cambio de paradigma en la formación médica, donde el equilibrio entre especialidades quirúrgicas clásicas y aquellas que integran avances clínicos y tecnológicos se reconfigura de manera significativa. Para los futuros especialistas, entender estas tendencias será fundamental para concretar sus estrategias en la elección del MIR.