Ante una emergencia extrema, dos policías nacionales salvaron la vida de un joven con una herida profunda en el cuello gracias a su rápida respuesta y habilidades de primeros auxilios. La intervención ocurrió cuando los agentes patrullaban en el Puerto de la Cruz y fueron alertados por un vecino tras recibir un mensaje angustiante y una foto que mostraba al hombre ensangrentado y tendido en el suelo.

El vecino indicó la ubicación exacta del domicilio, y al llegar, los agentes escucharon quejidos del interior pero no lograban abrir la puerta. Sin equipo adecuado para forzar la entrada, intentaron derribarla a golpes y patadas hasta que consiguieron tumbarla usando un extintor, una solución improvisada que les permitió acceder rápidamente al interior.

Dentro, encontraron al hombre de 27 años con una herida inciso-contusa, presumiblemente autoinfligida con un arma blanca. Los policías aplicaron técnicas inmediatas de control de hemorragias para detener la pérdida masiva de sangre y mantuvieron con vida al joven mientras esperaban la llegada de los servicios médicos.

Al llegar, el personal sanitario detectó que el afectado presentaba signos compatibles con shock hipovolémico y un avanzado estado de hipotermia, consecuencias de la grave hemorragia sufrida. La coordinación entre los agentes y los profesionales de la salud fue clave para la estabilización del paciente y evitar un desenlace fatal.