El sistema de balizamiento que delimita las áreas destinadas al baño y navegación en las playas de Cangas corre el riesgo de no estar operativo para la próxima temporada estival debido a la ausencia de empresas interesadas en el contrato ofrecido. Esta problemática surge tras la falta de ofertas en el concurso menor convocado por el Concello para gestionar la instalación, vigilancia y reposición de balizas durante los meses de junio a septiembre de 2026.

El balizamiento es fundamental para garantizar la seguridad de bañistas y usuarios de embarcaciones, ya que separa claramente los espacios de baño de las vías de paso de motos acuáticas y otras actividades náuticas, especialmente en períodos de alta afluencia turística. Mientras que en los municipios vecinos los dispositivos ya están instalados o en proceso, Cangas podría quedar fuera, convirtiéndose en un caso excepcional dentro de la comarca del Morrazo.

Uno de los principales motivos que explican la falta de interés empresarial es el presupuesto previsto para el servicio. El contrato inicial contemplaba un valor estimado inferior a 15 000 euros, con un techo aprobado por debajo de los 19 000 euros, cifras que según especialistas no resultan suficientes para cubrir los costos reales de las tareas, que incluyen también la reposición de balizas dañadas o desaparecidas durante la temporada.

La empresa Servisub, que se dedica a este tipo de servicios, alertó que el dinero asignado no alcanza siquiera para comenzar, indicando que en adjudicaciones anteriores el monto superaba los 38 000 euros y no incluía la reposición de materiales. Su gerente afirmó que para hacer viable esta contratación sería necesario al menos duplicar la partida económica.

Además, desde el sector se crítico que el Concello priorice otras inversiones mientras se reduce el presupuesto en un servicio directamente vinculado a la seguridad pública en las playas. La falta de balizamiento podría demorar el inicio de la temporada con todas las medidas de seguridad necesarias, ya que la tramitación para una nueva licitación tomaría tiempo, por lo que la temporada, que comienza el 1 de julio, arrancaría sin esas garantías.

Este escenario ha generado preocupación no solo entre los usuarios y bañistas, sino también entre especialistas en seguridad náutica que advierten sobre el riesgo que implicaría esta insuficiencia para el municipio, único dentro del entorno cercano que podría quedar sin balizamiento este verano.