Cataluña cuenta con la mayor comunidad de estudiantes musulmanes de España, pero aún tiene una baja dotación docente para la asignatura optativa de religión islámica, a pesar de que una ley del año 1992 obliga a los centros públicos y concertados a ofrecerla. Esta situación ha llevado a que la Comissió Islàmica de España se reúna recientemente con el Departamento de Educación para plantear la extensión de esta materia a más escuelas e institutos de la región.

La reunión tuvo como objetivo principal evaluar un plan piloto vigente desde 2020, prorrogado hasta el curso 2024-2025, que se desarrolla en cuatro escuelas y cuatro institutos. Este programa busca ofrecer clases de religión islámica, que hasta ahora se han impartido de manera muy limitada, y planificar su implementación generalizada en todo el sistema educativo catalán.

Este proceso forma parte de los compromisos derivados de un acuerdo firmado en 1992 entre el Estado español y la Comissió Islàmica de España, que estableció que los centros educativos debían garantizar la oferta de formación religiosa para diferentes confesiones: islámica, judía, evangélica y católica. Mientras que Cataluña tiene la mayor población de estudiantes musulmanes, también es una de las comunidades que menos ha avanzado en el cumplimiento de estos acuerdos. La Constitución reconoce el derecho a recibir una formación religiosa acorde con las convicciones familiares, aunque la participación en estas clases es siempre voluntaria, y quien no quiera asistir puede optar por educación en valores sociales y cívicos.

Además del islam, tanto el judaísmo como el evangelismo firmaron convenios similares con el Estado para asegurar la enseñanza optativa en centros públicos y concertados, y la religión católica forma parte del currículo que debe estar disponible para todos los alumnos interesados. Esta pluralidad busca respetar la diversidad religiosa en la educación pública, pero su despliegue efectivo ha sido desigual.

La Comissió Islàmica de España denuncia que, pese a la demanda creciente y la necesidad de ampliar el número de profesores especializados, el desarrollo de la asignatura en Cataluña sigue siendo limitado. Por ello, plantea la necesidad de incluir esta oferta en la mayoría de las escuelas e institutos públicos, considerando la alta población musulmana escolarizada.

De esta manera, el debate no gira en torno a imponer una materia, sino en garantizar un derecho ya reconocido legalmente y atender las necesidades educativas de un sector importante del alumnado catalán que hoy carece de una oferta adecuada para recibir formación religiosa islámica en su entorno escolar.