El derribo del Palacio de los Azcón-Sancho, conocido también como ‘Casa Lucías’, y del palacio renacentista de Los Fayos ha provocado un fuerte rechazo social y político en Aragón debido a la pérdida irreparable del patrimonio arquitectónico de la región. Ambos inmuebles, símbolos históricos del renacimiento y la nobleza aragonesa, presentaban elementos únicos vinculados a la identidad y memoria cultural local.

La ‘Casa Lucías’, ubicada en la Plaza de la Iglesia de Báguena, destacaba por su imponente fachada renacentista de más de cuarenta metros y su escudo heráldico protegido como Bien de Interés Cultural (BIC). La desaparición del edificio ha sido atribuida en parte a la falta de interés privado, pero sobre todo a la insuficiencia de recursos públicos y a la inacción de las instituciones responsables de velar por la conservación del patrimonio.

Desde la organización CHA expresaron malestar y tristeza ante estos hechos y anunciaron que presentarán iniciativas en las Cortes de Aragón dirigidas a los responsables de la Dirección General de Patrimonio del Gobierno de Aragón. Reclaman que, como mínimo, se garantice la conservación del escudo heráldico de la familia Azcón-Sancho, pieza protegida legalmente que no fue salvaguardada antes del derribo.

La legislación aragonesa en materia de patrimonio cultural establece la prohibición de destruir o modificar elementos protegidos, como la piedra armera que presidía la fachada del palacio. CHA insiste en que no se valoraron alternativas viables para restaurar, musealizar o destinar los edificios a usos turísticos que, además de conservar el legado histórico, podrían haber impulsado el desarrollo económico local.

Asimismo, organizaciones defensoras del patrimonio han responsabilizado al Gobierno de Aragón y a autoridades locales por la desidia institucional que permite la desaparición progresiva de joyas arquitectónicas aragonesas. Aseguran que esta situación evidencia un intento de diluir la identidad regional, ante una gestión que prioriza proyectos ajenos a la preservación cultural.

La Fundación Fuset difundió fotos del interior del palacio renacentista antes de su demolición, buscando generar conciencia sobre el daño ocasionado, mientras las redes sociales recogieron demandas para que las instituciones involucradas restauren las cubiertas y protejan lo que aún queda en pie, evitando así más pérdidas.