Un equipo de investigación encontró evidencias sólidas de que hace aproximadamente 4,000 años la cuenca del Tarim, en el noroeste de China, no era el paisaje desértico y árido que se observa hoy. A partir del estudio de coprolitos —excrementos fosilizados— de animales y restos de carbón vegetal, determinaron que ese territorio albergaba bosques ribereños, con álamos y sauces, ríos y humedales.
El hallazgo permite conocer un modo de vida sedentario que practicaba la cultura Xiaohe durante la Edad de Bronce, hace unos cuatro milenios. A diferencia de lo que se podría imaginar, no se trataba de una sociedad agrícola, sino que mantenían la ganadería y explotaban recursos naturales como pesca, plantas acuáticas y pastos proporcionados por ese ecosistema húmedo, suficiente para sostener sus asentamientos.
El análisis de los carbones residuales en sus hogueras mostró que más de la mitad correspondía a especies de árboles propios de bosques ribereños, principalmente álamos y sauces, mientras que una parte importante provenía de tamariscos. Estas especies se caracterizan por un rápido crecimiento y una fácil regeneración, lo que sugiere que la vegetación se utilizó sostenidamente durante siglos sin agotarse.
Por su parte, los restos fecales contenían granos de polen y fitolitos que identificaron las plantas consumidas por los animales de la zona. La mayoría del polen correspondía a la enea, una planta acuática ligada a ambientes de humedales, lo que confirma la existencia de cuerpos de agua permanentes o estacionales en el área.
De acuerdo con la hipótesis del equipo, el paisaje del Tarim hace 4,000 años estaba organizado en tres zonas ecológicas: un bosque ribereño cercano al agua, un matorral en los bordes de los ríos y, más allá, la extensa zona desértica. Esto se distancia del escenario actual, donde la cuenca recibe muy poca lluvia y parece un paisaje lunar.
Estos datos aportan un conocimiento fundamental sobre la evolución climática y ambiental de Asia Central. La cuenca del Tarim ha sido extremadamente seca desde el Plioceno, pero durante el Holoceno experimentó fluctuaciones climáticas con períodos húmedos que permitieron la existencia de estos ecosistemas.
La cultura Xiaohe, reconocida por sus momias con vestimentas de lana y cuero descubiertas en el siglo XX, es ahora mejor comprendida en su relación con el entorno natural y su organización económica que no dependía exclusivamente de la agricultura, sino de un aprovechamiento integral del paisaje.
