El océano constituye una fuente vital de recursos y empleo, pero también enfrenta graves amenazas ambientales derivadas de la acción humana. En la Unión Europea, más de cuatro millones de personas trabajan en sectores vinculados al mar, y solo en España el empleo azul supera las 900 mil personas, generando ingresos millonarios para la economía nacional.

Esta jornada, instaurada por Naciones Unidas en 2008, surge como un llamado a la reflexión sobre temas clave como la sobreexplotación pesquera, la contaminación marina y la importancia de preservar los ecosistemas que sostienen la seguridad alimentaria y el bienestar de comunidades costeras.

A pesar del crecimiento económico asociado a la economía azul, el océano continúa siendo un área descuidada en términos de presupuesto y políticas públicas si se la compara con otras áreas como la exploración espacial. Esta paradoja resalta la necesidad de mayor compromiso y conciencia global para proteger los mares.

En 2026, la conmemoración del Día Mundial de los Océanos se ve marcada por un avance histórico: la firma del Tratado de Alta Mar después de años de negociaciones, un pacto que busca regular y salvaguardar las áreas oceánicas internacionales, reforzando la cooperación internacional para conservar este patrimonio común.

El mensaje que ha evolucionado desde los años 90 hasta hoy enfatiza la urgencia de combinar la ciencia con una actitud responsable y ética hacia el océano. La invitación es a respetar y proteger el mar desde una perspectiva de sostenibilidad, reconociendo que de ello depende no solo la salud ambiental, sino también la estabilidad social y económica futura.