El Museo del Prado ha experimentado una profunda transformación desde comienzos del siglo XXI, tanto en su acervo artístico como en su gestión y alcance social. La muestra «Prado. Siglo XXI» reúne 98 piezas representativas, desde pinturas hasta documentos y recursos audiovisuales, para ilustrar las etapas decisivas que han definido su evolución reciente y sus planes para el futuro.

Durante este período, la colección del Prado creció con casi mil nuevas pinturas, entre ellas obras significativas de Fra Angélico, Velázquez y Goya. Además, se incorporaron más de catorce mil piezas entre donaciones y legados, que incluyen pinturas, esculturas, dibujos, estampas y fotografías, consolidando un patrimonio artístico más diverso y rico.

La exhibición también destaca otros hitos institucionales: la ley propia aprobada en 2003 les otorgó un marco legal estable y amplio, favoreciendo el crecimiento económico, la investigación científica y la inserción cultural internacional. En las últimas décadas, el museo ha restaurado más de seis mil obras y digitalizado más de once mil libros y revistas, con una presencia creciente en redes sociales y plataformas digitales que suman millones de seguidores y visitantes.

En paralelo, el Prado ha organizado más de 350 exposiciones temporales, tanto en su sede como en otras instituciones nacionales e internacionales, y ha gestionado un elevado número de préstamos y depósitos de obras para intercambios culturales. Actualmente, más de dos mil piezas están exhibidas en sus galerías, en un espacio en constante renovación que pronto incluirá el Campus Prado, un proyecto arquitectónico para ampliar sus instalaciones.

La curaduría de esta muestra corre a cargo de Alfonso Palacio y Elena Cenalmor, quienes explican cómo estos avances han permitido reforzar el lugar del Prado entre los grandes museos internacionales, no solo desde el punto de vista artístico, sino también en innovación científica y en su relación con los públicos.

Como ejemplo destacado, se presenta el «Busto de mujer», un óleo de Picasso de 1943 actualmente en depósito, que simboliza el compromiso del museo con la actualización y la integración de nuevas corrientes artísticas.