El Puerto de Vigo ha alcanzado su capacidad máxima tras experimentar un crecimiento superior al 20% en tráfico de mercancías desde 2023, según el presidente de la Autoridad Portuaria, Carlos Botana. A pesar de una ligera desaceleración vinculada a la situación geopolítica, especialmente en el estrecho de Ormuz, el puerto mantiene la estabilidad en muchos sectores, aunque registra descensos en algunos tráficos con origen en Asia.
Botana resalta que esta estabilidad se debe en parte a la estrecha relación entre la mercancía que llega al puerto y las empresas locales, lo que genera empleo directo en la provincia. Esta conexión, puntualiza, dota al puerto de una resiliencia mayor frente a fluctuaciones externas, evitando la necesidad de reformular las previsiones para 2026 mientras la incertidumbre geopolítica persista.
En un empeño por medir el impacto económico real del puerto, se contrató al grupo Rede de la Universidad de Vigo para evaluar la creación de empleo asociada a cada tonelada de mercancía. Este estudio se enfoca en sectores tradicionales como la pesca, los astilleros y los frigoríficos, pero también en la creciente importancia del tráfico de frutas y la industria automotriz, representada por empresas como Stellantis.
Uno de los objetivos estratégicos a mediano plazo es que el Puerto de Vigo sea reconocido como un puerto nodal dentro de la red básica europea. Botana señala que se están manteniendo conversaciones con la Comisión Europea y que el estudio encargado ha sido fundamental para demostrar cómo el puerto cumple con los requisitos del reglamento vigente. La posibilidad de una modificación regulatoria se contempla solo en caso de ser estrictamente necesario, para no retrasar el proceso.
Para monitorear continuamente su desempeño, la Autoridad Portuaria implementará un observatorio que proveerá datos actualizados anualmente. Esta iniciativa busca consolidar el puerto como un referente regional y nacional, basando la promoción en datos concretos que reforzarán las negociaciones y estrategias futuras.
