Un reciente estudio independiente ha evidenciado que los niños blancos de clase trabajadora en Inglaterra presentan un desempeño académico significativamente inferior al de otros grupos, lo que pone en cuestión la igualdad de oportunidades en el sistema educativo. El informe subraya que estos estudiantes son los que menor rendimiento muestran y están cada vez más marginados dentro de la estructura escolar vigente.

El análisis revela que menos de la mitad de estos niños alcanza un nivel adecuado de desarrollo a los cinco años, mientras que casi tres cuartas partes de los niños que no dependen de ayudas para la alimentación escolar sí llegan a ese nivel. En cuanto a los exámenes clave de educación secundaria, solo un poco más de un tercio de estudiantes blancos de clase trabajadora logra notas satisfactorias en asignaturas fundamentales como inglés y matemáticas, a diferencia del 72 % registrado en alumnos que no reciben comidas gratuitas.

El estudio también destaca la creciente percepción negativa que las familias blancas de clase trabajadora tienen respecto a la capacidad del sistema educativo para garantizar un futuro exitoso a sus hijos. En respuesta a esta problemática, el informe plantea 24 recomendaciones orientadas a impulsar cambios estructurales. Entre ellas se incluyen medidas como la provisión de transporte público gratuito para jóvenes hasta los 21 años, la extensión de las 30 horas de guardería gratuita a todas las familias en situación de desventaja y una notable ampliación de los programas de formación profesional.