El Valle de Güímar se ha convertido en una de las zonas residenciales con mayor demanda en Tenerife, impulsado por su proximidad al área metropolitana y la calidad de vida que ofrecen sus tres municipios: Candelaria, Güímar y Arafo. En las últimas dos décadas, la población conjunta ha crecido significativamente, aunque las cifras oficiales no capturan del todo la realidad, ya que una cantidad considerable de residentes vive en la comarca sin estar empadronados.
La expansión más notable se dio en Candelaria, donde el padrón refleja un incremento de más de 10.800 habitantes, seguido por Güímar, con alrededor de 6.000 nuevos vecinos, mientras que Arafo experimentó una subida más moderada. Actualmente, los datos oficiales cuentan cerca de 31.500 habitantes en Candelaria, 22.500 en Güímar y 6.100 en Arafo; sin embargo, ambos alcaldes coinciden en que el número real de residentes es mayor debido a la población no registrada formalmente.
Este crecimiento sostenido exige que los gobiernos locales inviertan en infraestructuras y servicios para atender las demandas de una comunidad en expansión. En Candelaria, por ejemplo, se ejecutan proyectos relevantes como un auditorio municipal, un centro sociosanitario con 62 plazas residenciales y un centro de día, además de una piscina cubierta, todos con una inversión conjunta que supera los 21 millones de euros.
En Güímar, la llegada de familias jóvenes y el retorno de vecinos a sus raíces ha transformado el perfil poblacional. Su alcaldesa destaca la necesidad de simplificar los trámites burocráticos para acelerar inversiones y adecuar los servicios públicos a la población real, superando las limitaciones que impone la estadística. Esto apunta a una demanda creciente de mayor sensibilidad y mejor gestión por parte de las administraciones para garantizar un desarrollo equilibrado.
Los municipios del Valle de Güímar han reforzado la oferta cultural, de ocio y los servicios de transporte para mejorar la vida diaria, especialmente en las zonas más alejadas. Iniciativas como el transporte a la demanda ayudan a conectar la comarca y a ofrecer una calidad comparable a la de localidades de mayor tamaño, en un entorno que aspira a mantener la sostenibilidad y la atención directa a los vecinos.
