Entre 1974 y 1976, la figura de Pepita Pugés Baladas, conocida como la vident de Can Cerdà, se convirtió en un fenómeno singular en Cerdanyola del Vallès. La supuesta conexión mística de Pepita con la Virgen de Lourdes movilizó a miles de personas que consideraban los hechos como un evento de carácter religioso y espiritual. La barriada de Can Cerdà, en la sierra de Collserola, fue así epicentro de peregrinaciones y curiosidad generalizada.

Las imágenes que ahora se recuperan fueron tomadas por Sebastià d’Arbó, periodista especializado en fenómenos paranormales, y contribuyen a preservar el testimonio gráfico de ese momento. Publicadas originalmente en la revista Telepsiquia, pionera en parapsicología y estudios de fenómenos anómalos, estas fotografías muestran a Pepita durante uno de sus episodios extáticos, el 21 de junio de 1976, así como la atención médica y científica que sus manifestaciones despertaron.

Una de las instantáneas más destacadas revela a un investigador analizando la reacción ocular de Pepita en plena experiencia extática, lo que refleja el interés no solo popular sino también científico por comprender el fenómeno desde perspectivas médicas, psicológicas y parapsicológicas. La revista mantuvo una postura crítica y cautelosa, destacando la necesidad de validar las supuestas curaciones y milagros con estudios rigurosos antes de otorgarles un carácter sobrenatural.

En ese contexto, el neuropsiquiatra Ricard Puncernau llevó a cabo un examen detallado de Pepita durante uno de sus estados alterados de conciencia. Su labor pretendía identificar indicios objetivos sobre el origen de sus episodios, evaluando tanto las reacciones físicas como psicológicas de la vident. Estas investigaciones reflejan la complejidad y el debate que rodearon a la figura de Pepita Pugés en aquel momento.