La Semana del Rakú en la Escuela Municipal de Cerámica de Nigrán se ha convertido en un momento clave del calendario formativo, reuniendo a cerca de setenta alumnos en una experiencia que combina tradición, técnica y trabajo colectivo.

Durante esta celebración, que lleva 37 años realizándose, los estudiantes construyen y utilizan un horno artesanal al aire libre para cocer sus piezas siguiendo la milenaria técnica japonesa del rakú, caracterizada por una cocción rápida y un impacto térmico que genera resultados inesperados y únicos.

Este proceso comienza cuando el horno alcanza casi 1.000 grados centígrados en menos de una hora. Las piezas se extraen al rojo vivo con pinzas y se introducen inmediatamente en recipientes con serrín, lo que provoca una reacción química que crea el acabado cuarteado distintivo del rakú. Luego las obras se lavan para revelar sus texturas y colores irrepetibles.

La técnica del rakú destaca por su naturaleza imprevisible, lo que obliga a los participantes a mantener una actitud abierta y colaborativa. La directora de la escuela enfatiza que el rakú es “la antitécnica” porque no se puede conocer el resultado exacto, a diferencia de otros procedimientos más predecibles realizados durante el año.

El significado de rakú, que puede interpretarse como “compartir, diversión y felicidad”, se plasma en el ambiente que se vive durante la semana, fomentando la colaboración especialmente en la fase de cocción, cuando la coordinación entre todos es fundamental para asegurar el éxito del proceso.

En los meses previos, los alumnos crean piezas específicas para esta técnica, que deben ser sencillas y de tamaño moderado para optimizar el horno y facilitar su manejo durante la cocción. La decoración incluye esmaltes especiales, con acabados vidriados o metalizados, diseñados para reaccionar durante el choque térmico.

La jornada de cocción marca el clímax del evento, cuando el esfuerzo individual se transforma en una dinámica grupal fundamental. El resultado es siempre sorprendente, reforzando el carácter artesanal y experimental del rakú que convierte esta tradición japonesa en un espacio de innovación y convivencia en Nigrán.