La transformación de 'Masters del Universo' desde un fracaso comercial en los años 80 hasta una película que genera expectativa en la actualidad es una historia marcada por contrastes y persistencia. Originalmente, la producción de 1987 enfrentó críticas por apartarse del universo fantástico original, ya que gran parte del filme transcurría en la Tierra en lugar de en Eternia, un mundo difícil de recrear con el presupuesto disponible.

La decisión de ambientar la historia fuera de Eternia obedeció a limitaciones económicas, pues los efectos y escenarios necesarios para representar el mundo mágico superaban lo posible para Cannon Films, la productora detrás del proyecto. Esa apuesta resultó en una recaudación mucho menor a la esperada y llevó al desplome de la empresa, consolidando el filme como uno de los mayores tropiezos dentro del cine de acción de bajo presupuesto.

Desde entonces, la franquicia vivió una larga etapa de incertidumbre y cambios en la titularidad de los derechos, que pasaron por grandes estudios y plataformas que se sucedieron sin culminar en un nuevo largometraje oficial. Warner Bros., Columbia Pictures, Netflix y finalmente Amazon MGM Studios intentaron relanzar la saga sin éxito hasta que se anunció la producción actual, dirigida por Travis Knight y con guion de Chris Butler. Este nuevo intento es el primero en casi 40 años en concretarse.

El regreso de 'Masters del Universo' también supone un momento estratégicamente importante para Mattel, la empresa dueña de la franquicia, que ha buscado posicionarse como creadora de franquicias cinematográficas exitosas. Tras el fenómeno 'Barbie', que superó los 1.400 millones de dólares en taquilla global y obtuvo reconocimiento en premios, Mattel ha puesto en marcha numerosos proyectos relacionados con sus líneas de productos más populares.

Sin embargo, la comparación entre 'Masters del Universo' y 'Barbie' se ha mostrado limitada, dado que ambas franquicias tienen audiencias, estilos y orígenes muy diferentes, lo que apunta a que esta nueva película apuesta más por la nostalgia y por ofrecer una alternativa familiar y colorida dentro de un verano dominado por propuestas narrativas más densas.