Colossal Biosciences, una compañía de ingeniería genética de Estados Unidos, anunció el nacimiento de polluelos vivos incubados en huevos artificiales impresos en 3D, una tecnología que busca replicar la estructura de una cáscara natural. Este logro se presenta como un avance en los esfuerzos por recuperar al moa gigante, un ave extinta originaria de Nueva Zelanda cuyos huevos son mucho más grandes que los de las gallinas modernas.
El proceso consistió en crear una estructura reticular que simula la cáscara de un huevo y una membrana permeable al oxígeno, aspecto fundamental para el desarrollo embrionario. Los investigadores depositaron huevos fertilizados en este sistema e incubaron los embriones en condiciones controladas, añadiendo calcio y supervisando su crecimiento en tiempo real. A partir de esta técnica, ya nacieron veintiséis polluelos de diversas edades.
Este avance no solo se limita a la incubación artificial, sino que se enmarca dentro de un proyecto más amplio que incluye la modificación genética de especies actuales para crear híbridos que se asemejen a animales extintos. Colossal ha logrado modificar genéticamente ratones y perros para parecerse a especies desaparecidas, y ahora apunta a replicar al moa gigante, cuyas características dificultan que cualquier ave viva pueda poner sus huevos.
El director ejecutivo de Colossal explicó que la intención es mejorar un proceso que la naturaleza ya desarrolló, haciéndolo escalable y eficiente. Sin embargo, expertos independientes advierten que lo conseguido hasta ahora no constituye un verdadero huevo artificial, sino solo la cáscara. Otros componentes esenciales, como membranas internas que nutren y estabilizan al embrión, no están reproducidos completamente. Por ello, la viabilidad completa del desarrollo embrionario en este sistema requiere más avances.
Además, algunos científicos cuestionan la posibilidad real de revivir especies extintas mediante estas técnicas. Aunque la tecnología podría crear aves genéticamente modificadas que recuerden al moa, dudan que sean réplicas auténticas de la especie original con plena viabilidad natural. Esto abre un debate sobre el objetivo y los límites de la desextinción y la ingeniería genética aplicada a la conservación.
