El partido que definirá el pase a dieciseisavos de final del Mundial 2026 entre Egipto e Irán es uno de los más controvertidos del torneo debido a que se ha designado como el 'Pride Match', la celebración oficial del Orgullo LGTBIQ+ prevista por la ciudad de Seattle, sede del encuentro. Sin embargo, ambos países mantienen leyes que persiguen penalmente la homosexualidad, lo que ha generado un entorno de tensión alrededor del evento.
La ciudad de Seattle escogió este encuentro para rendir homenaje a más de cinco décadas de activismo LGTBIQ+ durante el fin de semana de su tradicional celebración, que en 2026 contará con una participación estimada en cientos de miles. Esta designación ocurrió antes del sorteo de grupos, pero el emparejamiento de Egipto e Irán volvió incómodo este homenaje, dado que en Irán la homosexualidad puede ser castigada incluso con la pena de muerte, y en Egipto también está penalizada.
Tras el sorteo, las federaciones de fútbol de ambos países expresaron su rechazo a formar parte de este 'Pride Match'. El presidente de la federación iraní calificó la decisión como «irrazonable» y como un apoyo explícito a una causa que contraviene sus principios. La federación egipcia envió una carta a la FIFA alegando que esta iniciativa resulta incompatible con sus valores culturales y religiosos, y puede provocar reacciones adversas entre sus seguidores. No obstante, ninguno de los dos equipos ha anunciado su intención de abandonar la competencia, sino que reclaman que no se realicen actos de promoción LGTBIQ+ dentro del estadio.
En respuesta, la FIFA confirmó que permitirá la exhibición de banderas con los colores del arcoíris y otras que representen la diversidad sexual y de género durante los partidos, siguiendo la normativa oficial para los estadios en la competición. Sin embargo, la organización desvinculó la celebración y los actos conmemorativos del interior del estadio, dejando en manos del comité organizador local la responsabilidad de las actividades, que se realizarán exclusivamente fuera del recinto deportivo.
Este episodio refleja el desafío que implica combinar un evento global con diversas culturas y normativas sobre los derechos LGTBIQ+, especialmente cuando la visibilidad y la promoción de esta comunidad se encuentran con prohibiciones legales y culturales estrictas en algunos países participantes.
