Habitantes de Celaya realizaron una protesta para exigir que se suspenda la tala de árboles derivada del proyecto del tren de pasajeros Querétaro-Irapuato, y solicitaron modificaciones en la ruta para proteger la movilidad y cohesión de la ciudad.
La manifestación tuvo lugar cerca de la futura estación del tren donde los participantes colocaron una manta para clausurar simbólicamente la obra. Posteriormente, marcharon hasta el Jardín Principal frente a la Presidencia Municipal para exponer sus demandas y advertir que interpondrán un amparo para detener las obras si el proyecto no se revisa.
El activista Ernesto Ledesma indicó que existen al menos cuatro alternativas para que el tren evite cruzar la mancha urbana, y criticó la falta de consulta pública y transparencia por parte del Gobierno federal, lo que ha generado división entre los habitantes. También explicó que la intención es que el conflicto se analice en tribunales para buscar una solución respetuosa del entorno urbano y social.
Vianey Martínez García, representante de colonos de la Alameda, alertó sobre el impacto negativo que tendrá la construcción, considerándola «una muralla» que dividirá a las colonias y afectará la circulación entre ellas. Señaló además la ausencia de información detallada hacia los residentes, cuestionando la falta de socialización del proyecto con la comunidad afectada.
Durante la marcha, los ciudadanos colocaron pancartas en la Presidencia Municipal y clausuraron simbólicamente la zona de tala. Se deslindaron de cualquier filiación política y exigieron al alcalde pruebas de supuestos intereses partidistas en la protesta.
Paralelamente, la bancada del PAN en el Ayuntamiento anunció que solicitará a la Contraloría una investigación sobre el manejo y avances del proyecto para verificar transparencia y cumplimiento.
