En “El ser querido”, Rodrigo Sorogoyen presenta una historia que gira en torno al complicado reencuentro entre un padre y su hija después de 17 años de distanciamiento. La película arranca con una secuencia poderosa que relata esa primera cita en un restaurante, donde el silencio pesa tanto como los reproches sin decir.
La tensión entre los personajes es palpable: desean acercarse pero el resentimiento y las heridas pasadas lo impiden. Ambos conservan memorias contrapuestas de su relación y el camino hacia el perdón parece una tarea monumental que implica desmontar y reconstruir sus universos emocionales.
El director destaca que la escena inicial se rodó de una sola toma, sin repeticiones y sin que los actores estuvieran juntos durante los ensayos, lo que aporta una autenticidad y una intensidad únicas a ese largo intercambio sin palabras claras.
El filme, uno de los tres títulos españoles seleccionados para la competencia oficial en el Festival de Cannes, se centra en la figura de un director de cine interpretado por Javier Bardem, que regresa a su país buscando no solo reconciliarse con su hija, sino también consigo mismo. Victoria Luengo encarna a la hija que busca comprender los motivos que los separaron y encontrar sentido a su propia historia.
La relación entre ambos se entrelaza con el proceso de creación cinematográfica del proyecto que el padre pretende dirigir, en el que la hija sería protagonista, creando así un paralelismo entre la vida personal y el arte.
Este filme confirma la apuesta de Sorogoyen por empezar sus historias con secuencias que funcionan como terremotos emocionales, generando inmediatamente una atmósfera intensa que marca todo el relato posterior.
