Los incendios recientes en Cataluña han puesto en evidencia la vulnerabilidad de las urbanizaciones situadas cerca de los bosques, donde la falta de franjas de seguridad adecuadas facilita el avance rápido del fuego hacia las viviendas. Para minimizar el impacto y facilitar el trabajo de los bomberos, es imprescindible mantener franjas despejadas alrededor de las edificaciones.

Desde 2014, la normativa establece que las franjas de protección deben tener al menos 25 metros de ancho en zonas ubicadas a menos de 500 metros del bosque, con árboles separados al menos seis metros entre sí y arbustos que mantengan una distancia mínima de tres metros. Sin embargo, en muchos municipios estas franjas no se respetan o son demasiado estrechas para cumplir con su función protectora.

Los ayuntamientos son responsables de elaborar mapas que definan la disposición de estas franjas en cada territorio, mientras que la Generalitat debe aprobarlos. A pesar de los esfuerzos en algunos lugares, la sistematización y supervisión son insuficientes, lo que resulta en franjas mal diseñadas o no revisadas desde hace años.

Un ingeniero forestal consultado por 3CatInfo describe la situación como un problema crónico agravado por la crisis climática, que ha incrementado la intensidad y frecuencia de los incendios. Comenta que en ocasiones las franjas no superan los 17 o 20 metros y presentan demasiados árboles, lo que reduce su efectividad para frenar el avance del fuego.

Ante estos escenarios más virulentos, se debate la necesidad de duplicar la anchura de las franjas para incrementar la protección de las zonas urbanas próximas al bosque, aunque acudir a esta solución requiere análisis y adaptación gradual.

También se recomienda a los propietarios de casas aisladas o urbanizaciones cercanas revisar la vegetación en sus jardines y franjas perimetrales. Se aconseja optar por especies menos inflamables como alzinas, robles o árboles frutales, en lugar de coníferas y cipreses, que contribuyen a la rápida propagación del fuego. Asimismo, resulta fundamental evitar materiales combustibles en las cercas y perímetros de las viviendas, ya que pueden acelerar la expansión del incendio.

La dispersión geográfica de las urbanizaciones y la diversidad en la gestión de la vegetación complican aún más la mitigación. Son miles las urbanizaciones en Cataluña que mantienen esta situación de riesgo, lo que subraya la urgencia de implementar medidas más rigurosas y coherentes en toda la región.