Un acto informativo sobre el impacto ambiental y social de los centros de datos que Microsoft planea construir cerca de Puerto Venecia en Torrero fue interrumpido en dos ocasiones por el personal de seguridad de la empresa, que además fotografió a los participantes sin consentimiento.
El evento, catalogado como “Paseo tóxico”, reunió a unas cincuenta personas con el objetivo de difundir información frente a la opacidad del gobierno local, en particular del Ejecutivo de Jorge Azcón (PP-Vox), sobre las infraestructuras que demandan gran consumo de agua y energía. Organizado por tres colectivos sociales y ecologistas, el recorrido partió desde la Plaza de la Memoria Histórica de Torrero y concluyó junto a los terrenos donde la multinacional prevé levantar sus instalaciones.
Durante la última parada, ya cerca del perímetro vallado recientemente instalado por Microsoft, un agente de seguridad bloqueó el acto posicionando su furgoneta detrás del orador, quien explicaba los efectos negativos de los centros de datos. Aunque el vigilante justificó su interferencia alegando que cumplía con sus responsabilidades laborales, su presencia causó descontento entre los asistentes y se clasificó como una forma de intimidación innecesaria para un acto pacífico e informativo.
La interrupción escaló cuando el guardia prohibió a los presentes tomar fotografías del terreno bajo la amenaza de intervenir si alguno lo hacía, a pesar de que el evento se desarrollaba en un espacio público. Tras ser reprendido por los participantes, el agente finalmente abandonó el lugar, pero regresó minutos después para fotografiar a todos los asistentes, generando nuevas recriminaciones.
Esta situación evidencia la tensión que genera la instalación de centros de datos, que suelen asociarse con impactos en el medio ambiente y en el uso de recursos hídricos. Los colectivos organizadores acusan al Gobierno local de falta de transparencia y denuncian que la seguridad privada actúa como un mecanismo para coartar la libre circulación de información ciudadana.
El llamado “Paseo tóxico” buscó visibilizar los riesgos que estas infraestructuras representan para el barrio, poniendo especial énfasis en el consumo energético desproporcionado y la presión sobre recursos naturales escasos. La reacción del personal de seguridad ha sido calificada por los organizadores como un intento de intimidar y censurar la participación pública.
