Después del desfile militar en Vigo, Felipe VI encabezó una recepción en el Ayuntamiento donde evidenció un tono cercano y relajado, alejándose de la formalidad habitual de estos actos. En su intervención, el Rey expresó su orgullo como padre por la próxima culminación de los tres años de instrucción militar que realiza la Princesa Leonor.

Felipe VI reconoció el esfuerzo y la dedicación de su hija durante este proceso, calificando sus logros como brillantes. Con un gesto espontáneo, añadió una broma que despertó risas entre los presentes: afirmó que, como padre, está muy orgulloso, pero como mando supremo "ya veremos", introduciendo así un aire más distendido a la recepción.

Este evento reunió a las principales autoridades estatales en Vigo en el marco de la celebración del Día de las Fuerzas Armadas. Para cerrar su intervención, el monarca realizó un brindis dedicado a «los que aman España», con lo que dio por concluida la recepción oficial tras los actos castrenses.