Un grupo de estudiantes del Liceo Cavour, ubicado cerca del Coliseo en Roma, desveló accidentalmente una villa romana escondida en el sótano de su escuela al explorar una antigua área clausurada. Lo que inicialmente parecía una sala de calderas abandonada resultó ser parte de una domus imperial bien conservada, con restos que datan de mediados del siglo II d.C.
La profesora Claudia Marino, quien recibió la alerta de los alumnos, confirmó que encontraron una puerta de hierro con llave que solía estar cerrada. Tras ingresar, se toparon con murallas romanas y espacios que fungían como vivienda en la antigüedad. Ante la magnitud del hallazgo, se contactaron las autoridades y comenzaron las excavaciones oficiales años después.
Las investigaciones revelaron que esta residencia se ubicaba en una zona céntrica de la Roma antigua, entre las colinas de Carinas y Esquilino, un área histórica frecuentada por figuras célebres como Cicerón y Pompeyo, aunque poco explorada arqueológicamente por daños causados por construcciones modernas.
La domus conserva pinturas figurativas y estucos decorativos en las bóvedas, elementos que evidencian su lujoso origen. Además, se recuperaron múltiples objetos almacenados en 48 cajas, incluyendo un ánfora y copas que enriquecen el contexto histórico del sitio.
Curiosamente, el lugar fue conocido y parcialmente explorado en la primera mitad del siglo XX, cuando perteneció a una orden religiosa. En ese periodo, algunos grafitis se imprimieron en sus paredes, señalando un uso diferente antes de quedar abandonado hasta este redescubrimiento.
Aunque el hallazgo fue calificado de extraordinario por la Superintendencia Especial de Roma y la iniciativa Cantieri Narranti, el equipo arqueológico destacó que aún resta un extenso trabajo para recuperar y preservar completamente esta joya arquitectónica y cultural.
