Los vecinos de Can Trabal lanzaron una campaña para detener el proyecto urbanístico de Can Vasconcel, que contempla la edificación de cerca de 250 viviendas nuevas, de las cuales aproximadamente 116 serían de protección oficial orientadas principalmente a jóvenes. Esta iniciativa, promovida tanto por el Ayuntamiento de Sant Cugat como por la Generalitat de Catalunya, pretende crear una nueva centralidad urbana con conexión a la carretera de l'Arrabassada, y contempla conservar elementos patrimoniales como la casa de les Bruixes y la casa Lluch.
Sin embargo, los residentes expresan preocupación por la capacidad del barrio para asimilar esta expansión. La portavoz vecinal Isabel afirma que Can Trabal ya cuenta con 36 viviendas de alquiler social y sostiene que esta cantidad adicional desbordaría la infraestructura y los servicios locales. Como alternativa, propone destinar la parcela de la antigua sede del Centre Aura para construir una residencia pública para personas mayores, buscando soluciones que respondan mejor a las necesidades del territorio.
La Asociación de Vecinos de Can Trabal también ha resaltado que un informe de la Oficina Territorial Ambiental de Barcelona plantea limitar el proyecto a un máximo de 50 viviendas. Esta restricción, añaden, haría inviable el plan tal como está diseñado, ya que su viabilidad económica depende de la cantidad originalmente propuesta.
En respuesta a la propuesta del proyecto, los vecinos ya entregaron un primer paquete de 70 firmas tanto al Ayuntamiento como a la Generalitat, sin obtener hasta ahora ninguna contestación oficial. Planean continuar con la recogida de firmas para alcanzar el respaldo de los 354 hogares que integran el barrio durante este mes, con el objetivo de reivindicar su postura ante los responsables de la planificación.
