Un grupo de vecinos de Tarifa prepara una queja formal para presentar ante el Defensor del Pueblo andaluz por el grave deterioro y las reiteradas interrupciones de las instalaciones deportivas municipales, que afectan tanto a deportistas como a personas en procesos de rehabilitación.
El foco principal de la denuncia es la piscina municipal cubierta, que ha sufrido cierres continuos durante los últimos meses. Los usuarios reclaman que estas interrupciones dañan no solo la actividad deportiva sino también tratamientos médicos, ya que muchas personas con lesiones y enfermedades crónicas dependen del agua para sus terapias. La continuidad del servicio es considerada esencial para la salud de estos vecinos.
Además, el polideportivo municipal permanece cerrado desde enero, con todas sus instalaciones —como las pistas de pádel, tenis, tenis de mesa, gimnasio y sala de boxeo— inutilizadas. Esto ha obligado a deportistas y clubes locales a buscar alternativas en municipios cercanos, generando gastos extras y complicaciones logísticas.
Los vecinos denuncian la falta de información clara y precisa por parte de la Concejalía de Deportes respecto a los plazos y actuaciones para resolver los problemas estructurales, especialmente en la instalación conocida como «La Raqueta». Señalan que las explicaciones oficiales son insuficientes y que las administraciones involucradas se culpan entre sí sin ofrecer soluciones concretas.
Reclaman también que se investigue la gestión municipal, que se rindan cuentas sobre el mantenimiento y conservación de las instalaciones, y que se impulsen acciones efectivas para recuperar los servicios afectados.
Antes de los cierres, los usuarios reportaban ya deficiencias de limpieza y cuidado que limitaban la calidad del servicio. El deterioro agravado y la falta de transparencia han sido la gota que motivó la movilización ciudadana.
