Zhang Shengwu no es un ingeniero ni un experto en construcción naval, pero desde hace años se dedica a fabricar submarinos caseros que funcionan a pesar de su inusual origen. El agricultor chino, que además ha trabajado como carpintero y soldador, decidió emprender esta tarea inspirándose en un programa televisivo en 2014, cuando vio cómo alguien construía un submarino propio. Desde entonces, ha construido varios modelos exitosos, el más reciente de ellos un submarino apodado «Big Black Fish» que pesa cinco toneladas y puede sumergirse hasta ocho metros.
La motivación de Zhang no ha flaqueado pese a las advertencias de sus familiares sobre los costes y riesgos. Empezó con una inversión modesta para comprar chapa de acero, motor y batería, con la que en seis meses creó un prototipo de dos toneladas y seis metros de largo. Pese a que este primer submarino tuvo filtraciones, su diseño obtuvo una patente, un reconocimiento oficial que validó la tecnología desarrollada por el agricultor.
Tras ese primer intento, Zhang fabricó un barco de superficie que también obtuvo patente y continuó perfeccionando sus creaciones. Con una inversión mayor, construyó el segundo submarino, que luego evolucionó en el «Big Black Fish». Esta versión mejorada mide siete metros de largo y 1.8 metros de alto, y cuenta con una cabina para dos personas. Para mantener la estabilidad, añadió dos toneladas de hormigón como lastre y dos tanques de agua en proa y popa que permiten controlar la inmersión y el ascenso.
Zhang aplicó técnicas de soldadura para evitar filtraciones, instaló escotillas circulares y reforzó cada junta. Su submarino alcanza una velocidad de hasta cuatro nudos, impulsado por un motor y una batería pequeñas, y puede permanecer sumergido cerca de media hora sin que entre agua. Además, tiene la capacidad de maniobrar incluso hacia atrás.
Este caso ejemplifica cómo la innovación puede surgir en entornos inesperados y cómo el compromiso personal y la práctica pueden compensar la falta de formación formal. Zhang no solo construye submarinos, también ha logrado obtener patentes y reconocimiento en un ámbito complejo y poco común para un aficionado. Su pasión lo mantiene en continua experimentación, con la intención de seguir perfeccionando sus sumergibles.
