Después de enfrentarse a las sombras de sus derrotas previas, Alexander Zverev ganó su primera final de Grand Slam al imponerse en Roland Garros tras un partido arduo de más de cuatro horas frente a Flavio Cobolli. El alemán, que había perdido tres finales anteriores, logró finalmente coronarse campeón en una edición marcada por la ausencia y eliminación temprana de favoritos.
Zverev y Cobolli brindaron una final intensa y luchada, con intercambios de dominio durante el encuentro. El italiano, lista 14 del mundo, recuperó la ventaja en dos ocasiones y llevó el partido hasta el quinto set, donde la falta de experiencia y el desgaste físico le jugaron en contra. El marcador final de 6-1, 4-6, 6-4, 6-7 (5) y 6-1 reflejó la batalla de ambos tenistas por alzarse con el título.
La victoria de Zverev llega en un Roland Garros inusual, afectado por la retirada del actual campeón Carlos Alcaraz por lesión y las sorpresivas eliminaciones del número 1 Jannik Sinner y Novak Djokovic. El alemán, número 3 del mundo, aguantó la presión de ser el último favorito en pie y rompió la mala racha que le acompañó durante años frente a la hegemonía del llamado ‘Big 3’ —Federer, Nadal y Djokovic— y los nuevos dominantes como Sinner y Alcaraz.
Este triunfo no solo significa el primer Grand Slam para Zverev, también lo consolida como un jugador maduro que pudo sobreponerse a las frustraciones pasadas, como las finales perdidas contra Dominic Thiem, Carlos Alcaraz y su retiro ante Rafael Nadal en 2022. Asimismo, representa un cambio en el escenario del tenis, con un torneo que vio a un italiano avanzar hasta la final por primera vez en varias décadas, aportando emoción hasta el último punto.
Flavio Cobolli, a pesar de caer en la definición, mostró un rendimiento destacable en su primera final de Grand Slam, y dejó en alto la bandera italiana que no conquistó Roland Garros desde los tiempos de Adriano Panatta. El propio Panatta tuvo el honor de entregar el trofeo, sumando así un momento histórico para el tenis italiano.
