Antonio Nusa ha sido uno de los jugadores clave para Noruega en el Mundial, marcando la diferencia desde la banda izquierda gracias a su estilo impredecible y creativo, inspirado en su ídolo Neymar. Aunque sufrió lesiones que le alejaron de las canchas por casi 50 días, el extremo noruego logró consolidar su mejor versión durante la temporada en el Leipzig, donde fue titular en la mayoría de los encuentros y contribuyó decisivamente al regreso del club a la Champions League.

Su evolución es notable si se considera que llegó a Alemania tras una inversión superior a 20 millones de euros desde el Brujas. En la Bundesliga, Nusa completó un alto número de regates y acciones ofensivas, ubicándose entre los mejores en categorías como dribles, progresiones con balón y distancia recorrida a alta velocidad. Este rendimiento le ganó comparaciones con Neymar, en especial por su explosividad y habilidad uno contra uno, aunque todavía debe mejorar sus estadísticas de goles y asistencias a nivel de clubes.

En el Mundial, Nusa despertó críticas por no encontrar su mejor nivel en la fase de grupos, donde intentó múltiples regates, pero ahora luce más confiado y con mayor impacto, como evidenció en el partido decisivo frente a Costa de Marfil, en el que Noruega se impuso. Su socio en el Leipzig, Yan Diomande, también reconocido por su calidad y premiado como mejor novato en Alemania, representa una amenaza constante, pero fue Nusa quien terminó sirviendo como la pieza fundamental para que Noruega avance en el campeonato.

El jugador admitió que su admiración por Neymar nació tras verlo jugar en el Mundial de 2014 y esta inspiración refleja su juego lleno de imaginación y desequilibrio. Su objetivo es ahora poder enfrentarse con su ídolo o en el caso contrario, coincidir en el mismo escenario mundialista con jugadores de su nivel, reforzando su ambición por crecer y dejar huella en el fútbol internacional.