Bajamares narra la existencia solitaria de un farero que vive en un islote llamado Roque Espino, cercano a la localidad ficticia de Malamuerte. Este espacio reducido, con su arena, rocas, lagartos y un pequeño cementerio donde reposan marineros arrastrados por el mar, se convierte en el epicentro de una historia que trasciende la mera rutina diaria de encender y apagar el faro.

La novela construye, a partir de esa soledad, un entramado narrativo polifónico que entrelaza diversas voces, como la del propio guardafaros, el barquero que le suministra provisiones y un narrador omnisciente, otorgando profundidad y variedad a la experiencia del protagonista. Esta estructura recuerda una red de pesca que se teje y repara, simbolizando la complejidad de la memoria y la conciencia. A lo largo de la trama, se incorporan pasajes de corte documental que refuerzan la verosimilitud y el peso histórico del relato.

Publicado originalmente en 2020 —un año marcado por la pandemia que afectó su difusión inicial—, Bajamares fue galardonado con el Premio de Novela de la Diputación de Córdoba. La editorial Sloper lo reedita en 2026 con un prólogo de Nadal Suau, buscando ofrecer una segunda oportunidad para este trabajo.

Más que una novela sobre un espacio físico, Bajamares reflexiona sobre la identidad y el mundo interior del individuo. La isla, con sus opuestos entre aislamiento y oasis, simboliza ese territorio personal habitado por fantasmas y recuerdos que conviven en la conciencia. La frontera entre lo real y lo evocado invita al lector a acompañar al farero en su diálogo cotidiano con la luz cegadora del día y la oscuridad nocturna iluminada por el faro.

Este relato se presenta, en última instancia, como una invitación a reconocer que, al igual que el farero, cada persona es custodio de su propia isla interior, enfrentada a la soledad y al paso del tiempo, desde el momento en que llega hasta que la última luz se extingue y todo vuelve al vasto y eterno mar.