El telescopio espacial Euclid, diseñado para estudiar la materia oscura, dirigió su cámara hacia el corazón de la Vía Láctea para capturar la imagen más detallada que se haya obtenido hasta ahora del bulbo galáctico, afirmaron fuentes de la Agencia Espacial Europea (ESA). En tan solo un día de observación, Euclid mapeó esta región densa en estrellas, ubicada a unos 26.000 años luz de distancia, identificando más de 60 millones de astros.

Las fotografías se tomaron durante aproximadamente 26 horas y se conformaron a partir de nueve tomas individuales con la cámara de luz visible del telescopio. Esta cámara ofrece una resolución comparable a la del Hubble, pero con un campo de visión 270 veces mayor, lo que permitió abarcar porciones del cielo más extensas que el tamaño de la Luna llena. La sensibilidad del instrumento también permitió distinguir estrellas poco visibles desde la Tierra, evitando el encandilamiento producido por la concentración de fuentes luminosas.

Además de estrellas antiguas que tiñen el bulbo con un característico tono amarillo, la imagen expone nubes moleculares oscuras que bloquean la luz procedente de las estrellas más alejadas. Estas nubes, compuestas por polvo denso, marcan zonas aparentemente vacías dentro de la vasta región central de nuestra galaxia.

Este registro no solo representa un avance visual sino que posee implicaciones científicas concretas para la búsqueda de exoplanetas. Utilizando la técnica de microlentes, los astrónomos podrán detectar planetas orbitando estrellas en esta zona altamente poblada. La microlente ocurre cuando una estrella cercana se posiciona frente a otra desde la perspectiva del observador, amplificando su luz como una lupa cósmica. La gravedad de un planeta en órbita alrededor de la estrella interveniente puede generar variaciones mínimas en el brillo que Euclid, gracias a su sensibilidad, está en condiciones de captar.

En conjunto, esta imagen abre nuevas posibilidades para profundizar en la estructura interna y formación de la Vía Láctea, así como para identificar nuevos mundos que hasta ahora pasaban inadvertidos en el bulbo galáctico.