Las calles de Alba de Tormes se llenaron de motores y claxonazos durante la celebración anual en honor a San Cristóbal, patrón de los conductores. Desde temprano, camiones, furgonetas y turismos decorados con flores y cintas recorrieron la villa en una caravana que atrajo a profesionales del transporte y a sus familias.
Esta festividad se ha convertido en un momento fundamental para el gremio de transportistas de la región, que aprovecha la ocasión para fortalecer vínculos y compartir una costumbre transmitida de generación en generación. Muchos participantes cuidan con esmero la preparación de sus vehículos para esta jornada de simbolismo y hermandad.
El punto culminante fue la bendición de los vehículos a cargo del párroco Emilio Vicente, quien esparció agua bendita sobre cada unidad que avanzaba lentamente ante la mirada de locales y visitantes. Los conductores respondieron con un estruendo coordinado de cláxones y bocinas, que lejos de molestar, representó un gesto de gratitud y una súplica por protección en el camino.
