En un contexto de resultados inciertos, el Real Madrid enfrenta una profunda crisis interna que se ha manifestado en una serie de conflictos entre jugadores, rompiendo la estabilidad del vestuario. La tensión acumulada estalló en la pelea entre Tchouameni y Valverde, que terminó con el uruguayo hospitalizado, aunque no fue el único incidente del curso.
La difícil gestión del equipo se refleja en la sucesión de entrenadores durante la temporada. Tras el exitoso ciclo de Ancelotti, su sucesor Xabi Alonso solo permaneció siete meses al frente, incapaz de imponer orden frente a las resistencias internas. La situación empeoró con la llegada de Arbeloa, quien intentó pacificar el ambiente especialmente entre las figuras dominantes, pero sin lograr que el vestuario vuelva a funcionar en armonía.
Las controversias comenzaron en el Mundial de Clubes cuando Alonso intentó controlar los egos del plantel, lo que generó rechazo y cuestionamientos por parte de los futbolistas más influyentes. El momento crítico llegó durante un Clásico, cuando decidió sacar del campo a Vinícius, lo que aceleró su despido. A partir de ese momento, se evidenciaron divisiones claras: algunos jugadores aplaudieron la destitución, mientras otros apoyaron a la dirección técnica.
La gestión de Arbeloa estuvo marcada por favoritismos y exclusiones. Un caso emblemático fue el de Dani Carvajal, último representante de la etapa dorada del club, quien terminó marginado tras perder la titularidad y protagonizar un episodio violento contra un canterano que resultó lesionado. Además, Marco Asensio mostró su molestia por ser relegado pese a jugar lesionado, y Trent Alexander-Arnold fue castigado con suplencia por impuntualidad, aumentando la tensión interna.
Entre las disputas destacaron otros episodios como el altercado entre Rudiger y Carreras, que fue reconocido y ajustado públicamente, pero sirvió para avivar el clima hostil. También sobresalió la discusión de Mbappé con un integrante del cuerpo técnico, y el denominado “caso Ceballos”, donde el mediocampista transmitió a su entrenador su decisión de distanciarse, quedando fuera de las convocatorias y sin posibilidades claras de regresar antes de finalizar la temporada.
La situación empeoró con la gestión cuestionada de Mbappé, quien viajó a Italia poco antes de un partido crucial, generando malestar en el club y entre sus compañeros. Finalmente, el reciente roce entre Valverde y Tchouameni requirió la intervención del cuerpo técnico para evitar un enfrentamiento físico, simbolizando el punto más álgido de una temporada marcada por conflictos que podrían repercutir en el rendimiento y la cohesión del equipo.
