En respuesta al creciente control de las redes criminales en Puerto Bolívar, Ecuador activó un operativo militar de gran envergadura para recuperar este enclave estratégico en la provincia de El Oro. La zona, cercana a la frontera con Perú, es un punto clave para la salida de cargamentos de droga hacia Norteamérica y Europa.
El despliegue contó con aproximadamente 1.000 militares y 300 policías, apoyados por helicópteros y embarcaciones. La intervención se desarrolló bajo toque de queda nocturno y busca restablecer el control territorial frente a una estructura criminal que controla rutas de narcotráfico, además de extorsionar a pescadores locales, según explicó el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo.
Esta operación contempla el allanamiento de alrededor de 1.600 viviendas en los próximos días como parte de la ofensiva. Desde la administración del presidente Daniel Noboa se aplica una política de mano dura contra el crimen organizado, tras indicadores que sitúan a Ecuador con una de las tasas más altas de homicidios en su historia reciente.
La violencia en Puerto Bolívar se ha manifestado en episodios extremos como decapitaciones, ataques armados y explosiones que han generado gran alarma social. El territorio es especialmente sensible debido a su ubicación geográfica en el Pacífico oriental, por donde transita cerca del 70% de la cocaína proveniente de Colombia y Perú, los mayores productores mundiales.
Organismos de derechos humanos han cuestionado la intensidad de las acciones estatales, advirtiendo sobre posibles excesos en las intervenciones, aunque las autoridades mantienen su postura de fuerza ante el aumento sostenido de la violencia y la presencia criminal en la región.
