El pádel mantiene un ritmo de crecimiento destacado a nivel mundial, alcanzando más de 58.000 pistas instaladas, resultado de la incorporación de aproximadamente 8.000 nuevas en el último año, junto con la apertura de cerca de 5.000 clubes. Sin embargo, el último Global Padel Report 2026 muestra que este avance no es homogéneo y que algunos mercados empiezan a exhibir signos claros de saturación y ajuste.

El informe, elaborado por Playtomic y Strategy& (PwC), identifica cinco tipologías de madurez en el sector. España, Italia y Argentina se consideran mercados plenamente consolidados, donde el crecimiento es casi plano y se privilegia la eficiencia operativa y la diversificación de ingresos, pasando de la mera expansión de infraestructura hacia modelos más sostenibles y rentables.

En Europa continental, países como Francia, Bélgica y Países Bajos mantienen un equilibrio estable entre oferta y demanda con tasas de ocupación constantes. En contraste, Reino Unido y Alemania experimentan un fuerte impulso de la demanda, generando presiones en la disponibilidad de pistas durante las franjas horarias más concurridas.

En cuanto a los mercados emergentes, Estados Unidos, India y Brasil se encuentran en una etapa inicial con un crecimiento prometedor, aunque aún enfrentan obstáculos relacionados con los costos, regulaciones y la concentración geográfica de las instalaciones, limitando su expansión territorial.

Por otra parte, algunos territorios atraviesan un proceso de ajuste tras un crecimiento acelerado y excesivo. Ejemplos como Suecia, Finlandia y Chile evidencian desequilibrios entre la oferta de pistas y la demanda real, que han derivado en la reducción de reservas, cierres de clubes y una reorganización del mercado. En Suecia, la contracción y el desplazamiento de activos se combinan con la salida de operadores menos competitivos hacia países con menores barreras de entrada.

El informe señala que el valor del pádel ya no radica únicamente en la cantidad de pistas, sino en la rentabilidad por hora y en la diversificación de fuentes de ingresos. Esto implica un cambio estructural donde los clubes buscan incorporar servicios adicionales y optimizar la gestión para sostener la rentabilidad ante un mercado cada vez más competitivo.