España y Uruguay jugaron su último partido de la fase de grupos en el Mundial 2026, disputado en el Estadio de Guadalajara, México. El encuentro fue una prueba decisiva para ambos equipos tras un torneo con alto nivel de competencia.

El técnico español Luis de la Fuente sorprendió manteniendo la base del equipo, realizando únicamente dos cambios en el once titular, con la inclusión de Merino y Marcos Llorente. Por su parte, Marcelo Bielsa presentó su formación habitual en la selección uruguaya, buscando imponer su estilo de juego característico. Entre las figuras visibles apareció Federico Valverde, activo en el medio campo, y Álex Baena, quien celebró el primer gol del partido, mientras que Unai Simón se destacó desde el arco en acciones clave.

El encuentro también tuvo momentos solemnes, como el minuto de silencio en memoria de las víctimas del terremoto en Venezuela, que unió a los jugadores y el público en una muestra de solidaridad. La presencia del rey Felipe VI en las gradas aportó un ámbito protocolar y relevancia institucional al encuentro.

Durante el partido, la disputa por el balón fue constante y dinámica. Los jugadores uruguayos como Canobbio y Juan Manuel Sanabria intentaron imponer su juego, mientras que españoles como Rodri, Pau Cubarsí y Marc Cucurella buscaron recuperar y controlar el ritmo ofensivo. Varios duelos individuales fueron claves para la intensidad del partido, como los enfrentamientos entre Federico Valverde y Rodri o entre Maxi Araujo y los jugadores españoles.

El cruce dejará definiciones importantes para ambos países en el Mundial, y la combinación de talento, experiencia y estrategia marcó un espectáculo que los aficionados siguieron con atención. Este partido cerró la fase inicial y definió las aspiraciones concretas de cada selección para la siguiente etapa del torneo.